A pesar del invierno, el sábado 8 de agosto del 2009, increíblemente salió el sol.
Eran las tres y treinta cinco de la tarde cuando salí de mi casa rumbo al cruce de la avenida Colonial con Dueñas para tomar el primer microbús que pasara y me llevara a recorrer algunos distritos de la gran ciudad de Lima.
Pasaron varios buses y no sabía cúal tomar hasta que vi uno con pocos pasajeros. Los asientos del fondo estaban vacíos. Por ello, decidí abordarlo y empezar mi recorrido hasta el último paradero del vehículo que era la línea 34, que cubre la ruta desde San Martín de Porres hasta Chorrillos, recorriendo en total ocho distritos.
A diferencia del bus en el que voy por las mañanas de lunes a viernes a la Universidad de San Martín de Porres, el cual, siempre está repleto de pasajeros y muchos viajan parados, éste vehículo estaba semivacío y por eso fue uno de los viajes más cómodos que he tenido en esta primera semana de clases. Además, la música era agradable, estaba a bajo volumen y hubo algunos incidentes leves.
Tampoco había congestión vehicular , el microbús se desplazaba con total normalidad. Durante el trayecto, en la Plaza Bolognesi, subió un vendedor ambulante que ofrecía golosinas. Tenía el rostro arrugado, tez canela, usaba un gorro. Dos pasajeros le compraron, un señor le compró unas gomitas Calíptus para su hijo y una joven le pidió unas mentas de Ambrosoli, el ambulante se bajó en la avenida Guzmán Blanco.
Los pasajeros subían y bajaban con tranquilidad conforme el bus avanzaba y casi todos iban sentados. Solo hubo un par de incidentes, uno en la cuadra 19 de la avenida Arequipa con el jirón Bernardo Alcedo en Lince, cuando el chofer frenó bruscamente causando temor en los pasajeros.
El otro incidente ocurrió en la cuadra 24 de la misma avenida Arequipa cuando el chofer nuevamente volvió a frenar provocando que una joven y un señor casi se cayeran y sufrieran una desgracia.
Después, cuando el vehículo circulaba por el puente Eduardo Villarán rumbo a San Isidro, en el cruce de Javier Prado, una mujer vestida formalmente, le pidió al chofer bajar en la siguiente esquina., sin embargo, el conductor no se detuvo ocasionando que ella se enojara y le gritara encolerizada " baja" hasta que el chofer le hizo caso y paró el bus para que la mujer bajara.
El bus siguió por Miraflores, avanzó por la cuadra 1 de la avenida Ricardo Palma, después ingresó a la avenida Paseo de la República donde se ubica el local de Radio Programas del Perú. Siguió por Barranco, pasó cerca del canal de América Televisión más conocido como : " El estudio cuatro de Barranco".
Barranco es un distrito famoso por sus tradicionales calles, plazas, parques y atractivas playas que suelen ser frecuentadas por surfistas. Además, cuenta con discotecas que diariamente están llenas de jóvenes y universitarios que aprovechan los fines de semana para divertirse con sus amigos.
Sin embargo, sus pistas se encuentran en muy mal estado, llenas de baches y huecos que ocasiona que los carros transiten con dificultad que afecta a los pasajeros que sufren incomodidad y hasta golpes.
A las cuatro y media de la tarde, el vehículo llegó a Surco, uno de los siete distritos que había recorrido hasta el momento. Los cinco distritos por los que había pasado eran Lima Cercado, Breña, Lince, San Isidro, Miraflores y Barranco.
De esos distritos, el que más me gustó fue Surco porque tiene muchos parques, un centro histórico que conserva en muy buen estado y luce construcciones arquitectónicas de la época del virreinato.
Los pasajeros subían y bajaban con tranquilidad conforme el bus avanzaba y casi todos iban sentados. Solo hubo un par de incidentes, uno en la cuadra 19 de la avenida Arequipa con el jirón Bernardo Alcedo en Lince, cuando el chofer frenó bruscamente causando temor en los pasajeros.
El otro incidente ocurrió en la cuadra 24 de la misma avenida Arequipa cuando el chofer nuevamente volvió a frenar provocando que una joven y un señor casi se cayeran y sufrieran una desgracia.
Después, cuando el vehículo circulaba por el puente Eduardo Villarán rumbo a San Isidro, en el cruce de Javier Prado, una mujer vestida formalmente, le pidió al chofer bajar en la siguiente esquina., sin embargo, el conductor no se detuvo ocasionando que ella se enojara y le gritara encolerizada " baja" hasta que el chofer le hizo caso y paró el bus para que la mujer bajara.
El bus siguió por Miraflores, avanzó por la cuadra 1 de la avenida Ricardo Palma, después ingresó a la avenida Paseo de la República donde se ubica el local de Radio Programas del Perú. Siguió por Barranco, pasó cerca del canal de América Televisión más conocido como : " El estudio cuatro de Barranco".
Barranco es un distrito famoso por sus tradicionales calles, plazas, parques y atractivas playas que suelen ser frecuentadas por surfistas. Además, cuenta con discotecas que diariamente están llenas de jóvenes y universitarios que aprovechan los fines de semana para divertirse con sus amigos.
Sin embargo, sus pistas se encuentran en muy mal estado, llenas de baches y huecos que ocasiona que los carros transiten con dificultad que afecta a los pasajeros que sufren incomodidad y hasta golpes.
A las cuatro y media de la tarde, el vehículo llegó a Surco, uno de los siete distritos que había recorrido hasta el momento. Los cinco distritos por los que había pasado eran Lima Cercado, Breña, Lince, San Isidro, Miraflores y Barranco.
De esos distritos, el que más me gustó fue Surco porque tiene muchos parques, un centro histórico que conserva en muy buen estado y luce construcciones arquitectónicas de la época del virreinato.
Además, cuenta con numerosas tiendas de vinos, restaurantes y la famosa iglesia San Roque. Para movilizarse en el distrito de Surco y en tramos cortos hay líneas de mototaxis que permiten a las personas desplazarse cómodamente de un lugar a otro.
Veinte minutos más tarde, el vehículo llegó al distrito de Chorrillos del que conocí sus principales avenidas: Guardia Civil y El Sol, también el local de la Policía Nacional del Perú y el condominio " Los Balcones de Chorrillos".
Cuando me di cuenta, yo era uno de los últimos pasajeros, la cobradora me preguntó, "señorita, ¿ dónde baja?, ya estamos en el último paradero".
Entonces bajé en la siguiente esquina para esperar el bus que me llevara de regreso a casa.
Puedo decir que esta fue una experiencia particular porque en un recorrido de una hora y diez minutos viajé cómodamente por ocho distritos limeños pagando S/1.80 de pasaje.



Estimada Claudita.
ResponderEliminarQué buena forma de animarnos a visitar otros distritos de Lima. Nosotros somos de Lima y sin embargo, muchos no conocemos todos los distritos. Te felicito.
Gladys.